Kanji metaclass posterEspañol

I was invited by the center I formerly studied Japanese at (Ceija, here in Santiago) to give a short workshop. It was an open invitation, as I could suggest what the theme for it would be. I decided long ago that I’m no good as a teacher, so I almost rejected the request, but finally decided to propose a non-traditional program in which I would not be a teacher but just someone who’s been studying longer (a senpai, as a Japanese person would put it,) and turn the classroom into a more level place for discussion and discovery. The themes to discuss would be the Japanese kanji writing system, and self-study. I called it kanji metaclass, loosely using the ‘meta’ prefix the same way it’s used in the word ‘metadata’: that is, to suggest recursiveness, learning about learning.

Although I haven’t found the teacher in me, I do think about education a great deal. I’ve been teaching myself lots of things since I can remember. I am largely frustrated by the way in which education has been institutionalized. And I work developing ludo-educational software.

I strongly believe in intrinsic motivation as key to learning. Extrinsic motivation would be grades, rewards and punishments; that is, how most schools nowadays work. Intrinsic motivation would be doing something because it is its own reward, or because it leads naturally to our reward. Put another way, I think that mainstream education teaches us to hate study and learning, by making those the hurdles we need to hop over to get to the carrot they put in front of us instead (or to get away from the whip behind.) But, of course, there’s no better stimulus to learning than just wanting to know.

So this class I’m about to finish offering this week reflects my views on education at large, and experimental as the format is (for someone inexperienced like me,) it’s been, from my point of view, a great success. My main priority was to make everyone curious, invested, and in charge of their own learning. I got everyone enjoyably (even excitedly) discussing varied subtopics, once they got comfortable enough with me and one another (that is, by the second session.) The flow of each session is almost entirely freeform, it leading wherever the discussion takes us. I prepared beforehand a long document full of little packets of (largely personal, even anecdotal) information, though, which I use as a resource to plant new ideas and questions. It still remains to see how this influence impacts their learning, but first I just felt the need to impact their mentality.

So that is one of the things I’ve been up to. And to end this post, here’s a little bullet-point manifesto I wrote for myself, to keep me focused on my goals for this workshop:

  1. The classroom is a place for active discussion, exploration, and exchange of knowledge and ideas by and for all.
  2. Our themes are Japanese kanji, self-study, and the intersection of the two.
  3. When leaving the classroom, study has just begun.
  4. A student questions, asks, errs, researches, teaches themselves, shares their knowledge.
  5. The teacher is but a guide.
  6. If one must teach, teach that which is elementary and general.
  7. Better than teaching is suggesting.
  8. Better than suggesting is asking.
  9. Better than asking is listening.
  10. Anything can be debated.

Fui invitado por el centro en el que estudié originalmente japonés (Ceija, aquí en Santiago) a dar un taller breve. Era una invitación abierta, lo que significa que dependía de mí proponer el tema. Decidí hace tiempo que no soy un buen profesor, así que casi rechacé el ofrecimiento, pero finalmente decidí proponer un programa no tradicional que me posicionaría no como un profesor, sino como un estudiante con más experiencia (un senpai, como diría un japonés), y convertir la sala de clases en un espacio más horizontal para la discusión y la experimentación. Los temas a discutir serían el sistema de escritura japonesa kanji, y la autoenseñanza. Lo llamé metaclase de kanji, usando ligeramente el prefijo ‘meta’ de la misma forma en que se usa en la palabra ‘metainformación’; o sea para sugerir recursividad: aprender sobre el aprender.

Aunque no me veo como profesor, sí pienso bastante en la educación. He sido mi propio profesor en muchas cosas desde que tengo memoria. Me frustra en gran medida la manera en que la educación ha sido institucionalizada. Y trabajo desarrollando software ludoeducativo.

Creo fuertemente en la motivación intrínseca como clave del aprendizaje. La motivación extrínseca correspondería a las notas, los premios y los castigos; es decir, la forma en que la mayoría de las escuelas funcionan hoy en día. La motivación intrínseca sería que el hacer algo es un premio en sí mismo, o que hacerlo conlleva naturalmente al premio. Puesto de otra forma, creo que la educación que impera hoy nos enseña a odiar el estudiar y el aprender, haciendo de ellos los obstáculos que debemos sortear para alcanzar la zanahoria que nos cuelgan (o huir del látigo con que nos azotan). Pero, por supuesto, no hay mejor estímulo del aprendizaje que el simplemente querer saber.

Así que esta clase que estoy a punto de terminar de ofrecer esta semana refleja mi visión sobre la educación en términos generales, y aunque es todo un experimento para alguien inexperto como yo, ha resultado, en mi opinión, todo un éxito. Mi primera prioridad era volverlos a todos curiosos, interesados y a cargo de su propio aprendizaje. Logré que todos discutan diversos subtemas con actitud entretenida y a ratos encendida, una vez que se sintieron cómodos conmigo y con unos y otros (es decir, desde la segunda sesión). El flujo de cada sesión es casi completamente libre, desplazándose hacia donde sea que nos conduzca la discusión. Preparé de antemano, eso sí, un documento largo lleno de pequeñas cápsulas de información (en gran medida personal, incluso anecdótica), que uso como recurso para instalar nuevas ideas y preguntas. Queda aún la interrogante de cuál va a ser el impacto en su aprendizaje, pero primero que nada sentí la necesidad de hacer un impacto en su mentalidad.

Y eso es una de las cosas que me han tenido ocupado. Para terminar este post, cierro con un pequeño manifiesto en formato de lista, que escribí para mantenerme enfocado en mis metas para este taller:

  1. La sala es un lugar de debate activo, de exploración e intercambio de conocimientos e ideas por parte de todos.
  2. Nuestros temas son el kanji, los métodos de autoaprendizaje, y el cruce entre esos dos.
  3. Al salir de la sala, el estudio acaba de empezar.
  4. Un estudiante cuestiona, pregunta, erra, investiga, se autoenseña, comparte sus conocimientos.
  5. El profesor no es más que un canalizador.
  6. Si hay que enseñar, enseñar sólo lo elemental y general.
  7. Mejor que enseñar es proponer.
  8. Mejor que proponer es preguntar.
  9. Mejor que preguntar es escuchar.
  10. Todo es debatible.

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